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BOLIVIANOS EN SUECIA
La Federación Nacional de Asociaciones Bolivianas en Suecia, cumpliendo con su deber de organización motriz, agrupa en su seno a quienes, tras los fatídicos golpes de Estado acaecidos en 1971 y 1980, se vieron obligados a abandonar el país por el simple "delito" de haber asumido con dignidad sus derechos más elementales, como son la defensa de los procesos democráticos y los ideales de libertad y justicia.
Desde entonces han trascurrido más de tres decenios y, debido a la desastrosa situación socioeconómica imperante en Bolivia, son cada vez más los bolivianos que se suman a la diáspora y llegan a Suecia en calidad de inmigrantes, buscando nuevos horizontes y mejores condiciones de vida.
Los bolivianos residentes en Suecia, como la mayoría de los inmigrantes y exiliados a causa de las dictaduras militares, están dispuesto a integrarse en la sociedad que los acogió, cuando y siempre se respete su cultura ancestral y se aplique una política de integración que les permita, en igualdad de condiciones con los nativos, participar activamente en todos los niveles de la vida social, política, económica y cultural. En medio de este dinamismo, propio de todo país en constante desarrollo, lo único que exigen los bolivianos es que se respete su condición de ciudadanos, con derechos y responsabilidades, indistintamente del color de la piel y la diversidad de los apellidos. Más todavía, lo que aquí está en juego, aparte del futuro de las nuevas generaciones, es la integración de millares de familias que, a pesar de todo, optaron por quedarse aquí de una vez y para siempre. Los hijos de los bolivianos, nacidos en Suecia o llegados a temprana edad, están definitivamente integrados en esta sociedad por ser bilingües y por constituir un puente entre la generación de sus padres y las del porvenir. Ellos son los futuros pilares de esta nación, pues, aunque no tienen un aspecto escandinavo, dominan el idioma sueco y los códigos de vida que impone la cultura donde están insertos como individuos, con facultades plenas y con derecho a ser respetados como tales. Asimismo, estos "nuevos suecos" son biculturales, pues se identifican tanto con la cultura de sus padres como con la cultura sueca, una extraña sensación que los convierte en individuos que conformar una nueva identidad cultural, más cosmopolita y menos nacionalista, pues aman con la misma intensidad el país del cual provienen sus padres y el nuevo país donde transcurren sus vidas. Todo este fenómeno sociológico y antropológico indica que los hijos de las familias bolivianas están integrados, con derecho y legitimidad, en la sociedad sueca, a pesar de no haberse extirpado completamente los gérmenes de la discriminación y la xenofobia. Los inmigrantes en general y los bolivianos en particular, sin desprenderse de su propia identidad cultural ni olvidar su idioma materno, hacen que Suecia adquiera mayor dinamismo social y sea cada vez más tolerante con los extranjeros, quienes, desde el seno de sus propias organizaciones locales y nacionales, están dispuestos a cooperar en el mejoramiento de la convivencia ciudadana, ya que la tolerancia es el mejor antídoto contra los prejuicios raciales y contra las fuerzas reaccionarias que ponen en juego los principios elementales de la democracia y los valores intrínsecos de una sociedad humanista, pluralista y multicultural. La Federación Nacional de Asociaciones Bolivianas está consciente de que la historia contemporánea de Suecia es irreversible, por mucho de que los enemigos de la inmigración e integración se nieguen a aceptarlo aduciendo conservar "Suecia para los suecos". Es más, quienes están convencidos de que la unidad en la diversidad permite resguardar los principios elementales de la democracia y convivencia ciudadana, están también obligados a aclarar que la inmigración, lejos de ser una carga económica para la nación, es un recurso positivo desde todo punto de vista, aparte de que la diversidad cultural enriquece a todos. El Encuentro anual de bolivianos, que se realiza en una de las ciudades de Suecia, da las pautas de lo que implican los conceptos de integración y cultura en un país que desde hace ya mucho dejó de ser homogéneo, para trocarse en una sociedad multicultural y multilingüe, cuya diversidad ha modificado no sólo la fisonomía de su población, sino también algunos valores considerados inmutables. En este marco de referencia, la colectividad de residentes bolivianos, a pesar de haberse integrado a la nueva realidad y compartir los mismos derechos y las mismas obligaciones que los nativos, siguen ostentando con orgullo su propia identidad cultural: idioma, tradiciones y costumbres vernáculas La Federación Nacional de Asociaciones Bolivianas ha constatado que el Encuentro sirve para compartir experiencias y lucir la riqueza folclórica de un país tan multifacético como es el boliviano, pero al mismo tiempo para demostrar a los políticos miopes y a los escépticos que los inmigrantes están dispuestos a enriquecer, con sus conocimientos y experiencias, la cultura del país donde decidieron reorganizar sus vidas, formando familias y asumiendo las responsabilidades que de ellos exige la nueva realidad. Por otro lado, el Encuentro, que cada vez se celebra con mayor fuerza y dinamismo, concentra la atención de los suecos y los inmigrantes, quienes se dan cita a las diversas actividades, con el único propósito de compartir días de camaradería con la comunidad boliviana que, ostentando su identidad cultural, se une y reúne para hacer gala de su música, sus bailes y su alegría, fuertemente arraigados a sus costumbres y tradiciones. El carnaval, acto central del Encuentro, despierta un interés inusitado por ser la mejor expresión del sincretismo cultural entre los valores cristianos de Occidente y las costumbres paganas de las culturas nativas. La simple fastuosidad de los disfraces de los distintos grupos folclóricos, que participan en un fantástico despliegue y colorido en las principales arterías de la ciudad, es motivo de regocijo y hondo sentimiento patrióticos entre los residentes bolivianos que, además de sentirse transportados en la imaginación al terruño añorado, están dispuestos a expandir su cultura en las latitudes más nórdicas del mundo, como un aporte concreto al acervo cultural sueco y un serio desafío contra quienes dudan que el folclore de un país determinado sea un medio eficaz para alcanzar la integración y el pluralismo cultural. Así, tras la imperiosa necesidad de preservar la identidad cultural boliviana en la diáspora, la Federación Nacional de Asociaciones Bolivianas en Suecia ha venido desarrollando una serie de actividades desde 1989, con el sano propósito de hacer más leve la integración de los bolivianos en una sociedad que, a pesar de los esporádicos brotes de racismo y xenofobia, se hace cada vez más plurilingüe y multicultural. |
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